17 de Junio del 2008
Ando viejo y quejoso. Me molesta soberanamente Windows, pero es el sistema operativo que conozco de punta a punta y con el que trabajo. Miro Linux con la misma lascivia que un viejo mira a las veinteañeras, y lo siento tan inaccesible como el sexo salvaje después de los 70 y dos bypass.
Me quejo de los entornos de desarrollo rápidos, de Delphi y Visual Studio (también me molesta que no lo tradujeran con la E al eStudio), mientras instalo librerÃas y librerÃas de frameworks que se montan sobre frameworks que trabajan sobre “VM” o más frameworks, dependiendo del fabricante de turno.
Leo libros de Perl, C y C++, mientras me gano la vida escribiendo Clipper, Delphi y C# para terceros, aunque lo disfrazo de “consultorÃa” para evitar buscar trabajo de picapedrero en alguna mina de uranio.
Cada tanto trato de encontrarle la vuelta a Emacs, pero sigo usando el Notepad++ para PHP y ni hablar de las veces que amagué empezar a usar LaTeX para el desarrollo de la documentación de los programas. Calculo que si no fuera por Open Office, seguirÃa siendo un usuario de MS-Office sin remedio.
No se, creo que ya estoy viejo, por eso me resulta tan fácil quejarme de todo y no cambiar nada. Por eso será más fácil que ande rumiando por los rincones sobre las viejas batallas al mejor estilo “when i was in vietnam…”, que montar a Rocinante y atacar gigantes.
En cualquier momento me jubilo (por viejo o por loco, lo mismo da), abandono completamente de una buena vez todo lo que no me gusta (desde el SO hasta el linker) y me dedico al desarrollo 100% libre (romances de juventud, no hay con qué darle…). Si ya estoy viejo y me muero de hambre, por lo menos podrán decir que morà viejo.
PD: Dedicado a la gente que joroba con que no escribo, para que aprendan que a veces es más sano que no escriba nada.
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11 de Abril del 2008
- Cuando escucho a alguien quejarse de su trabajo, de cómo lo explotan o de lo poco que le reconocen los esfuerzos por la empresa.
- Cuando alguien con mucho potencial me explica que trabaja todos los dÃas, todo el dÃa, que no puede estar con su familia y que espera algún dÃa que “algo” pase y pueda salir de ese trabajo.
- Cuando las expectativas de alguien se basan en ascender de puesto y no en mejorar en su disciplina.
- Cuando las vacaciones son una “victoria sindical” y no un descanso necesario y merecido.
- Cuando los horarios son rÃgidos porque alguien con un horario más rÃgido lo controla.
- Cuando el final del dÃa no tiene ni victorias ni fracasos, solo “otro dÃa de trabajo”.
- Cuando solo importa el dinero y no hay placer.
- Cuando la diversión solo es un estado de “desconexión de la realidad”.
- Cuando la pasión se transforma en “locuras de juventud”.
- Cuando no hay opciones, porque las opciones son para los soñadores.
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19 de Febrero del 2008
Entre las lecturas de este último tiempo, estoy releyendo el ensayo de Neal Stephenson “En el principio fue la lÃnea de comandos“. Es de 1999, y en mi caso apareció al revolver un montón de papeles viejos. Es una de esas perlitas que casi todos los que tienen más de 30 años han leÃdo, asà que lo que diga no es ninguna novedad.
El ensayo tiende a Linux, pero arranca desde que el escritor es usuario de MacOS. Lo que me ha llamado más la atención, y que si bien se ha dicho que gracias a Microsoft hay una PC en cada hogar (sin entrar en divagues con OPLC y esas cosas), es que Stephenson razona que Linux no serÃa nada de no haber existido Microsoft.
Paso a detallar. Microsoft (siendo Mr Privativo por antonomasia) fue la empresa que forjó el terreno del “open hardware” (terreno ocupado por gigantes como IBM, HP o la creciente Macintosh). Generó (o mejor dicho, potenció) la industria de los componentes baratos, creando una plataforma fÃsica muy económica y simple, donde cualquiera pudiese ejecutar sus productos.
Con la plataforma ya instalada, que apareciera Stallman y Torvalds era cosa de tiempo.
Citando a Stephenson: “Al tratar de comprender el fenómeno Linux, pues, tenemos que contemplar no a un único innovador, sino a una especie de extraña Trinidad: Linus Torvalds, Richard Stallman y Bill Gates. ElimÃnese a cualquiera de estos tres, y Linux no existirÃa”.
Para un desarrollo bien escrito de la idea, no hay más que leer el ensayo que es de acceso público e incluso está traducido al castellano.
No se si a muchos puede llegar a interesarle o si pensarán que estoy diciendo obviedades pero cuando leo cosas viejas, me agarra el Alemán y empiezo a maravillarme con simplezas.
Lo que sà es importante, si no han leÃdo nada de Stephenson, empiecen por este ensayo mientras van a comprar el Criptonomicón.
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